Mufla de laboratorio de 1,200 °C, doscientos grados por encima de la serie estándar, para los ensayos que no se resuelven a 1,000 °C: calcinación de refractarios, ensayos cerámicos, tratamientos térmicos y análisis químico de materiales de construcción. El controlador programable sostiene la consigna con una precisión de ±1 °C.
La cámara es de 7 litros (300 × 200 × 120 mm), la medida habitual para crisoles y cápsulas de laboratorio de control de calidad. La resistencia va embebida en el revestimiento y calienta por las cinco caras, de modo que la temperatura es uniforme en todo el volumen — lo que importa cuando se calcinan varias muestras a la vez.
El revestimiento, de material ligero de baja densidad, calienta en la mitad de tiempo que una mufla de ladrillo refractario del mismo tamaño y gasta menos energía. Lleva salida de gases para evacuar el vapor y los humos de la combustión, y mirilla para vigilar la muestra con la puerta cerrada.
Atención a la instalación: se suministra para 380 V trifásicos, con 5 kW de potencia. Conviene comprobar la acometida del laboratorio antes de pedirla.
- Capacidad: 7 L (cámara de 300 × 200 × 120 mm)
- Temperatura máxima: 1,200 °C
- Precisión de control: ±1 °C
- Potencia: 5 kW
- Peso: 85 kg