El molde metálico para cubos de concreto de 100 × 100 × 100 mm sirve para colar probetas cúbicas destinadas al control de resistencia a compresión y al seguimiento del comportamiento del concreto y el mortero en sus primeras edades.
Está fabricado en lámina de acero y es reutilizable: las paredes se desmontan para liberar el cubo sin golpearlo, de modo que las aristas y las caras de carga llegan íntegras al ensayo. Ésa es la condición para que el resultado de compresión sea representativo y no un artefacto del desmolde.
La cavidad de 100 mm de arista es la medida habitual de probeta cúbica en control de calidad de obra, y su tamaño reducido facilita el manejo, el curado y el almacenamiento cuando hay que colar muchas probetas por muestreo.
¿Para qué lo uso? Para fabricar probetas cúbicas de concreto o mortero en laboratorio y en obra, incluido el seguimiento del tiempo de fraguado y de la evolución de resistencia a distintas edades.