La mufla de 7 litros lleva a la muestra hasta 1,000 °C en atmósfera controlada, con el control programable ajustando la rampa y el tiempo de permanencia con una precisión de ±1 °C. Es el tamaño de cámara que resuelve el trabajo corriente de un laboratorio de materiales sin ocupar el espacio de una mufla grande.
Las resistencias van integradas en el recubrimiento refractario de varias caras, no sólo en el fondo: la temperatura es uniforme en toda la cámara y las muestras de los extremos no quedan por debajo de las del centro, que es la causa habitual de resultados dispersos entre crisoles.
Con ella se resuelven los ensayos de:
- Pérdida por ignición del cemento y de los materiales cementantes
- Contenido de cenizas y materia orgánica en suelos
- Calcinación de residuos y de muestras químicas
- Preparación de muestras para análisis químico
La cámara útil mide 300 × 200 × 120 mm y el equipo consume 3 kW a 220 V. Frente a la versión de 1,200 °C, ésta cubre el mismo trabajo cuando no se necesita pasar de los 1,000 °C, con un costo sensiblemente menor.
Se cotizan aparte: los crisoles de porcelana, las pinzas de mufla y el desecador.